¡De las haciendas de Tehuacán a la mesa poblana! La tradición del mole de caderas se mantiene viva generación tras generación

El mole de caderas, uno de los platillos más representativos de la gastronomía poblana, conserva una tradición que tiene sus raíces en las haciendas de Tehuacán, donde la crianza de ganado caprino y el trabajo de los matanceros forman parte de una herencia transmitida por generaciones.

La Hacienda Doña Carlota, con cuatro generaciones dedicadas al negocio caprino, es un referente en la producción de caderas para la preparación de este tradicional platillo de temporada.
Su propietario, Iñigo García Manzanares, mantiene viva esta costumbre año con año mediante los tradicionales cortes de chivos, una actividad que reúne experiencia, conocimiento y prácticas heredadas a lo largo del tiempo.

Durante octubre y noviembre, matanceros originarios de San Gabriel Chilac y San Juan Atzingo llegan a esta hacienda para realizar los distintos cortes de los animales, una labor fundamental para conservar la tradición del mole de caderas.
Así, entre el trabajo del campo, los saberes de los matanceros y la dedicación de las familias productoras, esta costumbre continúa formando parte de la identidad cultural y gastronómica de la región de Tehuacán y de todo Puebla

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