Mundial para unos, trabajo para otros: las dos caras del inicio de la Copa del Mundo

Mientras miles de poblanos se reunieron en plazas públicas, restaurantes y hogares para disfrutar del partido inaugural del Mundial este 11 de junio, la emoción futbolera no pudo ser compartida por todos. La jornada mundialista dejó al descubierto dos realidades muy distintas entre quienes pudieron detener sus actividades para seguir el encuentro y quienes continuaron trabajando como cualquier otro día.

En mercados, talleres, obras de construcción, transporte público y servicios de emergencia, decenas de trabajadores permanecieron en sus labores sin la posibilidad de dedicar los 90 minutos que dura un partido para sumarse a la fiesta deportiva más importante del planeta.
“Nos enterábamos por comentarios de los clientes o por lo que escuchábamos en la radio”, relató un comerciante del Centro Histórico, quien aseguró que las ventas y las responsabilidades diarias le impidieron seguir el encuentro en tiempo real.
La situación también alcanzó a personas que, debido a limitaciones económicas, no cuentan con televisores, acceso a internet o dispositivos móviles para ver la transmisión. Para ellos, el Mundial se vive a través de los relatos de familiares, vecinos o las narraciones radiofónicas que aún acompañan la rutina de muchos hogares.

Mientras las pantallas gigantes instaladas en espacios públicos congregaron a cientos de aficionados vestidos con los colores de la Selección Mexicana, otros poblanos continuaron atendiendo negocios, conduciendo unidades de transporte o realizando labores esenciales para mantener en marcha la actividad económica de la ciudad.
El inicio del Mundial no solo despertó la pasión por el fútbol, también evidenció las diferencias en las condiciones laborales y económicas que determinan quién puede hacer una pausa para disfrutar del espectáculo y quién debe seguir trabajando mientras el balón rueda en la cancha.

Así, entre festejos, jornadas laborales y limitaciones económicas, el arranque de la Copa del Mundo mostró que la emoción mundialista se vive de maneras muy distintas para cada sector de la sociedad.









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